sábado, 20 de noviembre de 2021
jueves, 14 de octubre de 2021
Mis viejos discos de vinilo

Al principio eran solo momentos puntuales. Me brotaba una especie de odio desde las entrañas y transformaba mi carácter. ¡Con todo lo que te he querido! Durante esos ataques espontáneos no podía ni verte, me molestaba tu simple presencia, aunque estuvieses en otra habitación de la casa. Ese carácter tuyo tan dócil, siempre intentando conciliar... ¿Cómo podías estar siempre de buen humor? Cuando te conocí, me enamoré de todo aquello, pero, pasado el tiempo, de un día para otro, sin previo aviso, como llegan las tormentas de verano, empezó a quemarme las entrañas. Pensé que te querría siempre. Estaba segura. Y, de repente, todo ese resentimiento recorriendo mis venas. Todas esas ganas de lastimarte. Te conocía bien. Me resultaba sencillo hurgar en tus llagas y hacerte sangrar las emociones. Tú, paciente, nunca brincabas ni te revolvías. Digerías el dolor y los gritos y me dabas mi espacio. Me conocías bien.
Dónde va el amor cuando nos deja. Se escurre entre las manos como si fuese el agua de un río que se seca. ¡Duele tanto dejar de querer! Mi corazón se desintegraba y el eco de aquella onda expansiva te arrasó. Lo sé. Lo siento. Lo llevo conmigo. Me sentía atrapada entre aquellas emociones oscuras y la atmósfera densa de aquella casa. Cambié el sonido abierto de mis vinilos por unos auriculares cerrados que cubrían mis orejas y las ganas de cruzar miradas y conversaciones contigo. Y tú no hacías nada, siempre tenías suficiente conmigo. Yo te bastaba. Esa falta de ambición carcomía mis esperanzas. Te culpé de mi infelicidad. Te hice responsable de mis frustraciones. ¡Qué inmadurez por mi parte! Escapé y dejé todo atrás. A ti y a nuestras cosas. Nuestras, porque ya no sabía diferenciar qué era tuyo y qué mío. Ni siquiera mis discos de segunda mano, custodios y compañía de mudanzas y amores pasados. Nunca había permitido a nadie tocarlos. Los cuidaba con celo y ternura inagotable, como se cuida a un hijo. Pero llegaste tú. La primera vez que subiste a mi casa, agarraste uno de la estantería con decisión, lo limpiaste con la gamuza seca y lo pusiste con tanto cuidado en el tocadiscos que no supe decir nada. Sentí paz. A veces echo de menos esa facilidad que tenías de hacerme sentir como en casa siempre, de ocupar los espacios y hacerlos mejores. Esa innata cercanía emocional tuya que te hacía conectar con las personas desde el primer segundo. Esa cálida proximidad que chocaba siempre con el gélido muro de mis gestos y emociones. A veces te echo de menos, sí. La vida tiene estas cosas. A ti y a mis discos. A tu presencia y a mi colección. Quizá quiera recuperarla. Quién sabe.
martes, 20 de julio de 2021
El camino a casa
Venus es el único planeta del sistema solar que gira en sentido contrario. Esto significa que el sol sale por el oeste y se mete por el este, curiosa anécdota astronómica. Pero lo más sorprendente de este pequeño planeta no es el sentido retrógrado de su rotación, sino su flemática velocidad. Gira tan lento, que tarda más tiempo en dar un giro sobre sí mismo que completar una vuelta alrededor del sol. Los días son más largos que los años. No se me ocurre mayor acto de transgresión en este universo que caminar lento, muy lento, y hacerlo en sentido contrario.
El algarve portugués es un territorio de menos de doscientos kilómetros de extensión donde se suceden aldeas pesqueras encantadoras y playas idílicas encaladas en bajos acantilados de piedra caliza. Paralela al océano, a una distancia media de unos diez kilómetros, circula una autopista principal, la A22, bien asfaltada y de conducción rápida, que puedes recorrer por completo en menos de dos horas. Más cerca aun de la costa circula la antigua carretera, la N125, de doble carril enfrentado y pavimento inestable que atraviesa los pueblos y las aldeas a su paso. Casi puedes tocar el océano desde la ventanilla del coche y saludar a los paisanos sentados a las puertas de los bares locales. Si te detienes a observar cada playa y cada aldea del camino puede que recorras esos mismos doscientos kilómetros en más de siete días. No se me ocurre mayor acto de transgresión en este mundo que transitar por carreteras secundarias.
Un lento día venusiano equivale a 250 frenéticos días terrestres. Quizá sea esta la razón por la que transitamos diariamente, siempre a toda prisa, por las autopistas de la vida. Convertimos nuestro día a día en carreteras alejadas de las playas, de los lugares y de las personas. Confundimos el rumbo con la velocidad. Tanto más rápido, tanto antes llegaremos. Tenemos tan fijado el destino en nuestra mente que cualquier demora durante el trayecto nos parece una contrariedad. Cuanto más rápido caminemos, más seguros pareceremos de saber a dónde vamos. Pero quién sabe realmente a dónde quiere llegar. Corremos el riesgo de convertirnos en hámsteres corriendo exhaustos en una rueda que no lleva a ninguna parte. No se me ocurre mayor acto de transgresión en estos días que andar sin rumbo.
Porque no todo el que anda sin rumbo está perdido. A veces, es necesario perderse para, posteriormente, poder encontrarse y, una vez nos encontremos, empezar a buscarnos, de nuevo. Y así, ir haciendo camino, como el poeta, con nuestros pasos, como el peregrino que hace del camino su albergue, extranjero siempre, cuya patria está en sus botas. Como las erráticas ventiscas recorren el mundo y disfrutar de los amaneceres, de las flores, de las piedras, del sol y de la lluvia. Como en un continuo viaje en tren, contemplar de la sucesión de paisajes que se divisan tras la ventana. Como el flaneaur, hacer de nuestra propia vida un paisaje urbano por donde pasear imperturbables. Y al llegar a nuestro destino, descansar, beber agua, tomar aliento, echar la vista atrás para ver lo andado y emprender de nuevo la marcha con destino a ningún lugar y a todos al mismo tiempo. Caminar paciente, sin prisa, mientras todo se acomoda, esperando que la vida nos descoloque en nuestro sitio. Porque todo viaje comienza y termina en uno mismo.
La única manera de recorrer el sendero es que nuestros pasos se conviertan en sendero. Y hacia dónde debemos dirigir esos pasos. A casa, siempre a casa. Como un eterno retorno a ninguna parte. Y volver así al sitio de siempre por primera vez. Inspirar cada mañana y a cada paso, pensar: "He llegado; estoy en casa". Donde "He llegado" significa que ya estoy donde quiero estar —con la propia vida— y no tengo que darme prisa en llegar a ninguna parte, ya no tengo que buscar nada. "Estoy en casa" significa que he regresado a mi verdadero hogar, que es la vida, aquí, en el instante presente. No se me ocurre mayor acto de transgresión en esta vida que vivir constantemente en el momento presente.
martes, 6 de abril de 2021
HI-FI
Y del mismo modo sucede con el futuro. La mente y su reflejo, el ego, se proyecta constantemente con sus deseos y necesidades. Convierte la ilusión del mérito en ley y posterga la felicidad, vinculándola con el destino. "Merezco ser...", "merezco tener...", "cuando tenga...", "cuando esto ocurra...". Todo condiciones y demandas. Olvida así el trayecto, que es lo único tangible y real. El momento presente. De este modo, entre pasado y futuro, nos movemos en nuestras vidas como un jugador que maneja con habilidad el coche de Mario hasta la victoria, cuando apenas se da cuenta de que confundió la pantalla de su avatar, la de arriba con la de abajo.
El ego dice: «Cuando todas las cosas estén en su lugar, yo encontraré la paz.»
El espíritu dice: «Encuentra la paz y todo lo demás estará en su lugar.»
¿Cómo detener esta dinámica tan poco generadora de emociones positivas y sanas? Tenemos a nuestra disposición una serie de herramientas mágicas que nos permitirán librarnos de esa sensación incómoda que nos mantiene esclavos de nuestros actos y pensamientos; atrapados y estancados en circuitos emocionales oxidados. Herramientas sencillas que siempre han estado ahí, pero hemos utilizado de manera equivocada. Como los caminos que se hacen en paisajes nevados y se transitan una y otra vez por comodidad. Así sucede en nuestra mente, usa los caminos ya marcados para llegar a los mismos sitios. Es necesario remover la nieve, calzarse unas buenas botas y abrir nuevas vías de pensamiento. Caminante son tus huellas el camino y nada más.
Nada en este universo apunta a que seas un ser especial o único. Ni sus explosiones, ni sus leyes, ni sus millones de años parecen haber sucedido para que tú existas como individuo. Eres una parte pequeña e insignificante de un cosmos inabarcable. Realmente eso es lo que te hace especial, formar parte de algo tan bonito, tan maravilloso e inexplicable. Solo tu ego cree lo contrario, busca ser especial a través de la separación y la individualidad. Piensa en modo de causas y consecuencias y cree, en mayor o menor medida, que todo está puesto ahí por alguna razón que tiene que ver con él. No consigue entender que el cosmos está dentro de nosotros. Estamos hechos de la misma materia que las estrellas. Simplemente somos la forma en que el universo se conoce a sí mismo. Una vez que entendido esto, quién podría tomarse hechos cotidianos, sucesos o palabras de manera personal.
O de cómo podemos liberarnos de nuestro pasado. O de cómo podemos dejar de sufrir por nuestro pasado. Todo lo que sucedió en tu pasado tuvo un sentido. El ego tiende a confundir "sentido" con "motivo" e intenta entender y explicar cualquier acto o época anterior en forma de órbita a su alrededor. Las cosas suceden con independencia del ego, no ocurren para satisfacerlo ni tampoco para hacerlo sufrir. Ocurren sin más. No hay causas, no hay consecuencias. Hechos estocásticos sin objetivos particulares ni personales, simples interacciones cósmicas. Una vez sucedidas, no nos queda otra que sentir gratitud, agradecer que el universo nos haya proporcionado una experiencia llena de sensaciones, en ocasiones positivas y en otras, menos. Una experiencia que nos ha ayudado a crecer y comprendernos como seres en el camino de nuestras vidas. Agradecimiento en todo caso por lo sucedido y hacia las personas que nos han acompañado. Y perdón en aquellos casos que las cosas no sucedieron como esperábamos o las personas no actuaron como queríamos. Un perdón limpio, empático y compasivo hacia los demás y también hacia uno mismo.
O de cómo podemos liberarnos de nuestro futuro. O de cómo podemos dejar de sentir angustia por nuestro futuro. El ego se pregunta cómo poder disfrutar intensamente de algo si sabemos que acabará en algún momento. El universo se pregunta cómo no disfrutar profunda y apasionadamente de algo que sabemos que no permanecerá siempre. Ser conscientes de que algo no durará siempre o alguien no estará siempre, ni siquiera nosotros mismos, no debe ser motivo de desasosiego o temor sino todo lo contrario. Debe ayudarnos a disfrutar enérgicamente del momento presente en el que todo es y todo sucede. Hoy es siempre todavía. Bañarse en un río como si acabásemos de descubrir el agua, chapotear como si fuese la última vez y, una vez seco, recordar con infinito agradecimiento y amor, comprender la inevitable impermanencia y practicar el desapego al sentimiento que se nos regaló. Cada día es un nuevo río lleno de emociones y experiencias donde zambullirse.
¿Y a dónde nos llevan estos caminos? Estos caminos requieren de práctica y tránsito constante y diario. Es fácil tropezar. Toca levantarse, limpiar el polvo de las rodillas y continuar avanzando. Es difícil detener un coche que viaja a doscientos kilómetros por hora sin conductor, como es la mente. Romper esas dinámicas mentales, robar espacio al ego y esperar paciente los frutos no es tarea sencilla. Pero merece la pena, más bien, merece la alegría. El premio es inmenso. Conseguir, en última instancia, fluir y sentir la energía inacabable que nos rodea, mirar compasivamente a todas las personas, a todos los seres y a nosotros mismos con un sentimiento ilimitado de amor.
LO-FI
Sería años después cuando esa ventana se convertiría en puerta y me invitaría a recorrer un camino fascinante lleno de magia a base de trabajo, mucho, emocional, crecimiento multidimensional y aprendizaje constante. Camino que, una vez iniciado, es imposible desandar ni detenerse, como si de un salto en paracaídas se tratase o de un bote abierto de nocilla. Fue en un bar en Playa, con música en directo, El Kitchen, donde se cocinó mi nuevo "yo" o, más bien, donde despertó. Fue C. quien pronunció las palabras mágicas: «ego death».
La vida te da todo lo que necesitas, no más, en el momento que lo necesitas, no antes. Empecé a hurgar, curioso, sobre ese concepto y descubrí cuán equivocado había sido mi concepto de ego hasta ese momento. Una mente descontrolada, egocéntrica y reactiva, incapaz de callarse, llena de pensamientos, recurrentes en muchos casos, y emociones impulsivas. El arquetipo del mono loco dirigiendo mi forma de ser y de afrontar mis días y circunstancias.
«Solo cuando me encontré,empecé a buscarme.»
Las enseñanzas budistas de este libro regaron las semillas plantadas por el Bhagavad Gita y dieron como fruto una nueva forma dinámica, flexible y expansiva de entenderme. Una forma en constante evolución, crecimiento y aprendizaje. Como el electrón que adquiere velocidad antes de saltar de su órbita. Y ese es el objetivo, saltar a órbitas superiores de conciencia y desarrollo personal. Y más allá. Transformar nuestra estructura interior de un modo imprevisible y creativo que nos permita adentrarnos en dimensiones inexploradas.
viernes, 26 de marzo de 2021
martes, 2 de febrero de 2021
Estructuras disipativas
o de cómo se obtiene orden del desorden
o del proceso evolutivo de la conciencia humana
o de la organización supramolecular de los remolinos de Bénard.
El límite en cuestión depende de la complejidad del sistema, de su grado de evolución y de la complejidad y flexibilidad de su organización interna. Cuando el impacto que recibe del exterior es demasiado fuerte y se supera el límite de adaptación, el sistema se vuelve caótico e inestable.
He aquí una segunda clave: si el impacto continúa siendo demasiado fuerte, el sistema fluctúa en medio de una inestabilidad muy frágil, de tal forma que la menor influencia puede empujarlo hacia una infinidad de respuestas posibles. Su reacción es imprevisible.
En esa situación extrema, el sistema llega, según palabras del propio Prigogine, a un punto de bifurcación disruptivo en el que la estructura disipativa:
—o bien se desmorona y desaparece, es decir, se disuelve en el entorno.
—o bien se reorganiza completamente, pero a un nivel superior.
Y he aquí una tercera clave: una característica sorprendente de la nueva organización es que no tiene nada que ver con la anterior. No es un perfeccionamiento o una continuidad de la misma pero mejor adaptada. No, en absoluto. Se crea de nuevo a partir de principios radicalmente diferentes, que no tienen ninguna relación con los anteriores porque funcionan a partir de otra realidad. Es lo que se llama un salto cuántico.
miércoles, 30 de diciembre de 2020
Libros (2020)
jueves, 8 de octubre de 2020
The power to create happiness

That's not my business
I don't want to rule or conquer anyone
I should like to help everyone if possible
Jew, Gentile, Black Man, White
We all want to help one another, human beings are like that
We want to live by each other's happiness, not by each other's misery
We don't want to hate and despise one another
The way of life can be free and beautiful, but we have lost the way
Greed has posioned men's souls, has barricaded the world with hate, has goose-stepped us into misery and bloodshed
We have developed speed, but we have shut ourselves in
Machinery that gives us abundance has left us in want
Our cleverness, hard and unkind
We think too much, and feel too little
More than machinery, we need humanity
More that cleverness, we need kindness and gentleness
Without these qualities life will be violent, and all will be lost
The very nature of these inventions cries out for the goodness in men, cries out for universal brotherhood, for the unity of us all
Even now my voice is reaching millions throughout the world - millions of despairing men, women, and little children, victims of a system that makes men torture and imprison innocent people
To those who can hear me, I say, do not despair
The misery that is now upon us is but the passing of greed, the bitterness of men who fear the way of human progress
The hate of men will pass, and dictators die, and the power they took from the people will return to the people
And so long as men die, liberty will never perish
Who drill you, diet you, treat you like cattle, use you as cannon fodder
Don't give yourselves to these unnatural men, machine men with machine minds and machine hearts!
You have the love of humanity in your hearts! You don't hate!
Only the unloved hate, the unloved and the unnatural!
In the 17th Chapter of St Luke it is written: "the Kingdom of God is within man", not one man nor a group of men, but in all men! In you!
You, the people have the power, the power to create machines
The power to create happiness!
Then, in the name of democracy, let us use that power, let us all unite
Let us fight for a new world, a decent world that will give men a chance to work, that will give youth a future and old age a security
By the promise of these things, brutes have risen to power.
Dictators free themselves but they enslave the people!
Let us fight to free the world, to do away with national barriers, to do away with greed, with hate and intolerance
Let us fight for a world of reason, a world where science and progress will lead to all men's happiness
Soldiers! In the name of democracy, let us all unite
lunes, 17 de agosto de 2020
Lo nunca visto (II)
—¡Nadan y dan vueltas! —La hija salta y gira en el aire intentando imitar el extraño comportamiento de aquellos bichos diminutos que acaba de observar a través de la mágica lente. —¿Vienen del cielo?
—No lo creo, hija —Antonie queda dubitativa al tiempo que ambas escuchan la llamada de una voz conocida desde el salón. —No le digas nada a tu padre y lávate las manos antes de comer.
Lo nunca visto (I)
lunes, 4 de mayo de 2020
«Yo valgo por ciento»
martes, 24 de marzo de 2020
Labyrinth

martes, 3 de marzo de 2020

—Señor —le dijo—, perdóneme si le pregunto...
—Te ordeno que me preguntes —se apresuró a decir el rey.
—Señor... ¿sobre qué ejerce su poder?
—Sobre todo —contestó el rey con gran ingenuidad.
—¿Sobre todo?
El rey, con un gesto sencillo, señaló su planeta, los otros planetas y las estrellas.
[...]
—¿Y las estrellas le obedecen?
—¡Naturalmente! —le dijo el rey—. Y obedecen en seguida, pues yo no tolero la indisciplina.
[...]
—Me gustaría ver una puesta de sol... Déme ese gusto... Ordénele al sol que se ponga...
[...]
—Tendrás tu puesta de sol. La exigiré. Pero, según me dicta mi ciencia gobernante, esperaré que las condiciones sean favorables.
—¿Y cuándo será eso?
—¡Ejem, ejem! —le respondió el rey, consultando previamente un enorme calendario—, ¡ejem, ejem! será hacia... hacia... será hacia las siete cuarenta. Ya verás cómo se me obedece.
lunes, 2 de marzo de 2020
Dioses
martes, 25 de febrero de 2020
lunes, 24 de febrero de 2020
martes, 31 de diciembre de 2019
Libros (2019)
Un buen libro hace que el día se te pase más rápido. Se levanta uno más contento, espera con ansiedad infantil el momento de lectura y, una vez entre las manos, la mente vuela lejos de cualquier preocupación. Estos son los libros que he leído en 2019.
jueves, 22 de agosto de 2019
Fidelidad
cantando Marguerita de Cocciante
en la pantalla blanca y negra de la Rai
junto a la mujer que amaba
y me emocionaba.
A los cuarenta años escuchaba a Mina
cantando Marguerita de Cocciante
en el reproductor de cassettes
junto a la mujer que amaba,
en Estocolmo,
y me emocionaba.
A los sesenta años, escucho a Mina
cantando a Margherita de Cocciante
en Youtube, junto a la mujer a la que amo,
ciudad de Barcelona
y me emociono.
Luego dicen que no soy una persona fiel.
miércoles, 13 de marzo de 2019
viernes, 8 de marzo de 2019
Contradicciones
jueves, 7 de marzo de 2019
Homo viator
ÍTACA
Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.
Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.
Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.
Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.
domingo, 3 de marzo de 2019
Consolación
martes, 1 de enero de 2019
Libros (2018)
Un buen libro hace que el día se te pase más rápido. Se levanta uno más contento, espera con ansiedad infantil el momento de lectura y, una vez entre las manos, la mente vuela lejos de cualquier preocupación. Estos son los libros que he leído en 2018.
jueves, 25 de octubre de 2018
Bienvenido a casa
Con el tiempo he aprendido a sentirme en casa casi en cualquier sitio. La necesidad hace virtud. Atrás quedó ya la sensación epicéntrica de mi habitación de adolescente, con sus minerales en cajas blancas de cartón, su estantería de pared con forma de casa y sus armarios de madera con rincones inaccesibles. Hoy han sido sustituidos por rojos sofás gastados, pianos oscuros cubiertos de polvo, campanas y relojes de estación sin hora, calles inventadas y ventanas sucias e indiscretas.El concepto de casa no es algo fácil de explicar. El lugar donde vive tu familia. El lugar donde guardas tus posesiones materiales más preciadas. El lugar donde duermes la mayoría de las noches del año. El lugar donde llegan las cartas formales del banco. Si nos queremos poner más sensibles con el concepto de casa y pensamos en hogar, podríamos decir que es el lugar desde donde puedes ver llover en invierno por la ventana en pijama. El lugar donde te puedes tumbar en el sofá como te dé la gana y la tele sabe la contraseña de tu cuenta de Netflix. El lugar donde siempre hay de las galletas que te gustan. El lugar donde podemos colgar de la pared lo que se nos antoje (con sentido estético personal, claro está). El lugar donde los domingos no hay hora de check-out. El lugar donde, una vez cada cierto tiempo, se acaba el suavizante y el felpudo no es de una tienda de todo-a-euro. El lugar donde Google te notifica: “Bienvenido a casa”.
El inglés distingue bien una casa de un hogar. House y home. No hay lugar a duda. House, la de los demás, home, la mía. En español, el matiz es más sutil. Usamos la palabra casa en ambos casos. La palabra hogar evoca más bien a un espacio sentimental. Un lugar que tiene que ver con personas e historias y no con paredes y techos. No decimos “me voy a mi hogar”. Decimos “me voy a casa”, “estoy en casa”. Fijémonos bien. El artículo espera fuera, se queda abajo, en el portal. Si lo incluimos, “me voy a la casa”, “estoy en la casa”, nos surge una duda. ¿De quién? Es obvio que no es nuestra casa, nuestro hogar, sino la casa de otra persona.
He aprendido a sentir casa en muchos lugares, con distinta intensidad, pero la misma sensación. En lugares comunes que están ahí, accesibles, a la vista y el alcance de todo el mundo. Solo que no prestamos la suficiente atención. El asiento delantero derecho del autobús que me llevaba a la universidad, donde ver amanecer y leer con los ojos medio abiertos. El poyete del postigo en frente del Acueducto, al caer la tarde, donde ver a las golondrinas esconderse en huecos imposibles. El banco de las presillas donde podía ver a Oli crecer y apoyar mi cabeza en tus piernas. El rincón en la barra del hotel, donde están la máquina de café (expresso doble) y dos sillas vacías (casi) siempre. Las escaleras empinadas que llevan al colegio de mis sobrinas, su torre con nidos de cigüeñas y su laberinto mágico, donde las paredes responden con su eco. La cafetería en la primera planta de la Torre Eiffel, donde el suelo es transparente, nunca hay gente y siempre hay mesa con vistas. El camarote con sofás acolchados escondido en la parte de arriba del barco que sale de Venezia al anochecer. El banco del parque en la parte alta de la fría ciudad de Ginebra donde siempre da el sol.
Quizá el secreto está en llevar la casa encima, como si fuéramos caracoles, tortugas o como esos cangrejos diminutos que llevan a cuestas piedras y conchas para resguardarse. Quizá el secreto está en aprender a sentir casa en cualquier lugar. Contigo.
martes, 23 de octubre de 2018
La caja de Pandora

Y, luego, todo el mundo exclamaría: Oh, Pandora. ¿Dónde está tu fuerza de voluntad? Te dijeron que no abrieras esa caja, tú, chica fisgona, mujer de insaciable curiosidad, contempla ahora lo que has hecho. Y ella se defenderá. Para empezar era un ánfora, no una caja, y, además, cuántas veces tendrá que decirlo, ¡nadie le dijo que no la destapara!
viernes, 10 de agosto de 2018
¿Qué prefieres?

#JUEGO_1
➽ Teletransporte o viajar en el tiempo.
¿Qué pasaría si un objeto imparable
Cada día que pasa
¿es un día más o un día menos?
Si el dinero no fuese una necesidad
¿a qué te dedicarías?
¿Cuál crees que es tu mayor virtud?
¿Cómo te ves de aquí a 5 años?
#JUEGO_2
Deseo que Toñita me diga que me quiere y extraña como yo a ella...
Concedido, te lo va a decir pero estaras sordo y no podras oirlo.
Deseo verne mas joven cada dia.
Concedido, pero tienes la edad de la tierra.
Deseo ser feliz.
Concedido, pero por leer libros de auto ayuda de paulo cohelo.
Deseo graduarme.
Concedido, pero jamás encontraras empleo en lo que estudiaste.
Deseo poder volar.
Concedido pero no tendrás piernas.
Mi deseo es viajar a una playa hermosa.
Concedido, con el agua a cero grados.
Deseo una gif card con S/10,000 soles.
Concedido, con un plazo para poder comenzar a usarla no menor a 5 años.
Deseo que todos tengan un excelente incio de semana que este llena de éxitos y bendiciones.
Concedido, todos menos tú.
miércoles, 11 de julio de 2018
jueves, 17 de mayo de 2018
Brújulas y relojes
Hurgar en los cajones de mi habitación de infancia es como un viaje al pasado, una explosión de recuerdos. Casio F-91W, mi primer reloj. Y quién lo iba a decir, casi el último. Recuerdo la tienda donde lo compré y hasta creo recordar el precio de mil seiscientas pesetas. Resistente al agua, por si me quería duchar con él y con unos botones duros como un demonio que manejaban el cronómetro, la alarma y la luz; por si me despertaba en plena madrugada empapado en sudor y me fuese la vida en saber la hora exacta de mi desasosiego. Y todo eso, para no dar la luz del techo y despertar a mi hermano, a pesar de que mi padre nos había puesto interruptores al lado del cabecero de la cama. Porque yo he compartido habitación con mi hermano toda la vida; pero eso es otra historia que ya contaré.
Porque nadie te enseña que es más importante el dónde que el cuándo; que lo relevante es llegar al lugar adecuado, sin importar el momento. Porque ya nos enseñaron Einstein y la experiencia que el tiempo es relativo. Porque no importa la hora de llegada, sino el camino recorrido. Porque la vida va de lugares, etapas y destinos; y no va de tiempo, ni de prisas, ni deadlines. Porque en la vida va de mirar por la ventana del tren y no por la pantalla del móvil. La vida va de disfrutar el camino, con sus alegrías y sus decepciones. Y sí, la vida también va de llegar, alcanzar y lograr, pero sin olvidar que el destino no es sino una parte más del trayecto. Porque los viajes del corazón no saben de horarios, suelen ser impuntuales y no informan de hora estimada de llegada. Como aquel pastor que viajó a Egipto buscando un tesoro, para descubrir que el tesoro había estado siempre enterrado bajo un árbol de su jardín. Porque nunca una hora transcurre igual que otra, ni un mismo lugar al que se regresa se ve con los mismos ojos. Porque hay segundos que son primeros. Puedes quedarte en la estación, leyendo o escuchando música, porque siempre pasa otro tren por el andén, sale otro avión del hangar y zarpa un nuevo barco. Porque si buscas y hurgas lo suficiente, es probable que encuentres; quizá no lo que ansías, pero sí encontrarás seguro lo que necesitas. Porque el pasado y el futuro son solo una forma de presente. Porque si uno sabe a dónde se dirige no hay muros, acantilados , ni obstáculos insalvables; y sí, puentes, cuerdas, y oportunidades para crecer y ser la mejor versión de uno mismo.domingo, 4 de marzo de 2018
Homesick

—¿Adónde? —pregunto yo, inseguro.
Hay una larga pausa de ésas que me sacan de quicio y Daniel termina su copa y manosea las gafas de sol que todavía lleva puestas y dice:
—No lo sé. Simplemente volver.


















