viernes, 20 de enero de 2023
¡NO ERA UNA CAJA!
Bajo mis pies se abra la tierra y desaparecer.
Heme aquí entre los hombres y las mujeres,
puesta por el divertimento de los dioses.
Juego de los unos, esclava de las otras.
Pandora, ven aquí,
Pandora, guarda esto.
Pandora, trae aquello.
Ni una sola caricia en las palabras.
Guardo, traigo y voy
cargada de ánforas, de rabia
y de curiosidad.
En tanto que una se me cae
y se hace añicos.
Cómo iba yo a saber si de aceite,
de miel o de manzanas,
y no de aquellas molestias vertidas.
Reúno con la escoba los despojos.
Sé lo qué dirán de mí, por la calle.
Pandora, torpe.
Pandora, fisgona.
Pandora, inoportuna.
Las manchas, las del suelo y en mi nombre,
no se borran. Y no dejo de pensar
por qué nadie me advirtió.
Pandora, ¡ten cuidado!
miércoles, 21 de diciembre de 2022
Libros 2022
martes, 24 de mayo de 2022
Ensayo sobre el arte de las palabras
«Como si, al escribir, cada línea que trazo en la página con el bolígrafo se cubriera de moho y cada página que dejo atrás, cubierta con mi escritura, se abarquillara, amarilleara y se retorciera como una hoja seca. Pero yo seguiría escribiendo igualmente cada vez más rápido, para que no me arrastren el desastre y la desgracia.»
Cărtărescu
Es difícil saber por qué uno coge un papel blanco y un bolígrafo y se pone a escribir el primer desvarío que pase por su cabeza. Absténgase el lector de buscar una razón científica en este texto. Ni científica, ni racional, ni lógica. Ni siquiera, meditada. Tan solo me propongo, a través de estas líneas, reflexionar y entender(me) el porqué de tan extraña necesidad, de tan extraño impulso de convertir los pensamientos en grafías. A priori, estaremos de acuerdo, que todo acto de escribir busca ser leído o leer(se), al menos por uno mismo. Pero el yo interior se revuelve en mi sillón mental y me lanza una pregunta inquietante. ¿Escribiría si tuviese la certeza de que nadie me leerá nunca? Sería esta una escritura cuya tinta se desvanece al tocar el papel como nos indica líricamente Cărtărescu en la cita inicial usada en este texto. La pregunta envuelve una respuesta de sencillez binaria. Sí o no. Conozco bien la respuesta de algunas de mis compañeras de estudio. Dos bandos diferenciados, dos tendencias marcadas. Incluso sé de alguna que dejaría de escribir si presintiese que sería leída.
Y yo, generador de estos vientos ensayísticos, qué respondería. Acudo a voces pretéritas de autoridades literarias. A los primeros dramaturgos y filósofos griegos que escribían por y para la belleza (exiliada en la actualidad según las reflexiones de Camus). La belleza entendida como un motor de vida, como un gas que necesita expandirse y ocupar todos los espacios. La belleza entendida a través del amor. El amor a Helena y a los atardeceres. El amor disparado por la flecha de Ovidio. «Ahí tienes, poeta, el asunto que debes cantar». Cantos que necesitan escribirse con letras de eternidad. El amor como placer y la «infinita capacidad de goce» y las «intolerables ansías de escribir» que sentía Virginia. A Chloe le gustaba Olivia. ¿Acaso puede el lector encontrar construcción más hermosa? Desfiladeros en miradas imposibles de cruzar.
domingo, 2 de enero de 2022
LENGUA, 8ºA
LOS ORDENADORES
El mundo de los ordenadores es infinito. Cada día puedes aprender una palabra o una cosa nueva que te gusta más que lo que has aprendido antes.
Aunque des clases de informática, no aprendes todo pues este gran mundo necesita estudio individual. Tienes que estar en tu casa con tu ordenador y estudiándolo tú solo para que aprendas mucho más.
Muchas personas creen que los ordenadores son solo para jugar, pero están equivocados pues se pueden hacer infinidad de cosas con ellos.
Hay muchos programas que te permiten hacer distintas cosas (según las quieras realizar tú) como por ejemplo: dibujar, escribir, poner agenda, bases de datos etc…
También hay otros programas que te permiten hacer otros programas como tú lo vayas a utilizar. En estos programas tú puedes poner lo que te apetezca y lo que vayas a utilizar.
Como se puede observar, lo que estoy contando de los ordenadores, no son cosas acerca de los juegos divertidos, estos, solo son para cuando estes un poco cansado de los programas, de los archivos que has hecho…, en ese momento es cuando hay que ponerse a jugar, pues si no podrías dejarle a un lado (el ordenador), aburrirte de él y no cogerle más.
lunes, 27 de diciembre de 2021
Libros 2021 (🚧)
Este año se suman a los libros leídos el descubrimiento del mundo cuento, con Cortázar y Borges a la cabeza.
viernes, 24 de diciembre de 2021
Orillas de luz y geometría
Noche de atención
excedida y agitada.
Fin de la novela,
últimos naufragios de mar confesional,
decorado e interior.
Novela lírica,
entrañas de un escritor,
cincel dorado y puntillista.
Tiempo intermitente,
frecuencia invernal,
geometría ennochecida,
orilla oscura
del día que termina,
zozobra de un alma
sugerida y sugerente.
Páginas concéntricas cerrándose
sobre sí mismas,
descanso merecido y diletante,
espera de figuras,
guindas y requiebros de lenguaje.
Sintaxis adornada de memoria,
arquitectura tipográfica.
Semántica mimada
de caprichos y colores.
Costas alcanzadas de arena,
aroma nubeloso de algodón.
Metamorfosis de éter,
ojos aguilados.
Bosques horizontales de lexemas,
caricias cantadas.
Hojas de literatura perenne,
rectangular y profética.
Palabras salientes,
untadas y engendradas,
guardadas en memoria
de buhardilla,
vertical y descendida.
Eduardo de la Cruz
sábado, 20 de noviembre de 2021
El universo ampliado o la literatura
¿Existen los personajes literarios antes de ser escritos? O acaso nacen con el roce de la pluma creativa del escritor sobre el papel blanco y virgen. El viaje de un personaje empieza con una idea, un chispazo que surge en la mente del autor. Si la chispa no se apaga y el escritor es constante, prenderá un fuego de líneas, párrafos y capítulos. Y, si dios quiere, ese fuego arderá en los ojos del lector, uno o cientos.
¿Qué ocurre si la chispa no prende? Difícil cuestión. Podemos pensar que el personaje, aún vago y difuso, sin forma ni fondo, vagará errante en un limbo literario por toda la eternidad; inconsciente, quizá, a la espera de que el hálito de otro autor u otra época, le insufle la vida denegada. No es objeto de este ensayo preocuparse de estas almas literarias, huérfanas y desamparadas. Y sí, divagar sobre aquellos personajes a los que el artesano barniza o esculpe en sus cuadernos.
¿Es el personaje consciente de su creación?¿Es el personaje consciente de su creación? No hay razón ni experiencia que sustente tal teoría. Su consciencia flota inerme en una nebulosa estática a la espera de una nueva atención por parte de su creador. A través de descripciones y hechos, prosopografías y etopeyas, el autor perfila la figura del personaje, las cualidades y su personalidad. El prototipo de un David escondido bajo el mármol. Unas cuantas notas sobre el pentagrama a las que se van añadiendo armonía y ritmo hasta componer una sinfonía completa.
martes, 20 de julio de 2021
El camino a casa
Venus es el único planeta del sistema solar que gira en sentido contrario. Esto significa que el sol sale por el oeste y se mete por el este, curiosa anécdota astronómica. Pero lo más sorprendente de este pequeño planeta no es el sentido retrógrado de su rotación, sino su flemática velocidad. Gira tan lento, que tarda más tiempo en dar un giro sobre sí mismo que completar una vuelta alrededor del sol. Los días son más largos que los años. No se me ocurre mayor acto de transgresión en este universo que caminar lento, muy lento, y hacerlo en sentido contrario.
El algarve portugués es un territorio de menos de doscientos kilómetros de extensión donde se suceden aldeas pesqueras encantadoras y playas idílicas encaladas en bajos acantilados de piedra caliza. Paralela al océano, a una distancia media de unos diez kilómetros, circula una autopista principal, la A22, bien asfaltada y de conducción rápida, que puedes recorrer por completo en menos de dos horas. Más cerca aun de la costa circula la antigua carretera, la N125, de doble carril enfrentado y pavimento inestable que atraviesa los pueblos y las aldeas a su paso. Casi puedes tocar el océano desde la ventanilla del coche y saludar a los paisanos sentados a las puertas de los bares locales. Si te detienes a observar cada playa y cada aldea del camino puede que recorras esos mismos doscientos kilómetros en más de siete días. No se me ocurre mayor acto de transgresión en este mundo que transitar por carreteras secundarias.
Un lento día venusiano equivale a 250 frenéticos días terrestres. Quizá sea esta la razón por la que transitamos diariamente, siempre a toda prisa, por las autopistas de la vida. Convertimos nuestro día a día en carreteras alejadas de las playas, de los lugares y de las personas. Confundimos el rumbo con la velocidad. Tanto más rápido, tanto antes llegaremos. Tenemos tan fijado el destino en nuestra mente que cualquier demora durante el trayecto nos parece una contrariedad. Cuanto más rápido caminemos, más seguros pareceremos de saber a dónde vamos. Pero quién sabe realmente a dónde quiere llegar. Corremos el riesgo de convertirnos en hámsteres corriendo exhaustos en una rueda que no lleva a ninguna parte. No se me ocurre mayor acto de transgresión en estos días que andar sin rumbo.
Porque no todo el que anda sin rumbo está perdido. A veces, es necesario perderse para, posteriormente, poder encontrarse y, una vez nos encontremos, empezar a buscarnos, de nuevo. Y así, ir haciendo camino, como el poeta, con nuestros pasos, como el peregrino que hace del camino su albergue, extranjero siempre, cuya patria está en sus botas. Como las erráticas ventiscas recorren el mundo y disfrutar de los amaneceres, de las flores, de las piedras, del sol y de la lluvia. Como en un continuo viaje en tren, contemplar de la sucesión de paisajes que se divisan tras la ventana. Como el flaneaur, hacer de nuestra propia vida un paisaje urbano por donde pasear imperturbables. Y al llegar a nuestro destino, descansar, beber agua, tomar aliento, echar la vista atrás para ver lo andado y emprender de nuevo la marcha con destino a ningún lugar y a todos al mismo tiempo. Caminar paciente, sin prisa, mientras todo se acomoda, esperando que la vida nos descoloque en nuestro sitio. Porque todo viaje comienza y termina en uno mismo.
La única manera de recorrer el sendero es que nuestros pasos se conviertan en sendero. Y hacia dónde debemos dirigir esos pasos. A casa, siempre a casa. Como un eterno retorno a ninguna parte. Y volver así al sitio de siempre por primera vez. Inspirar cada mañana y a cada paso, pensar: "He llegado; estoy en casa". Donde "He llegado" significa que ya estoy donde quiero estar —con la propia vida— y no tengo que darme prisa en llegar a ninguna parte, ya no tengo que buscar nada. "Estoy en casa" significa que he regresado a mi verdadero hogar, que es la vida, aquí, en el instante presente. No se me ocurre mayor acto de transgresión en esta vida que vivir constantemente en el momento presente.
martes, 6 de abril de 2021
HI-FI
Y del mismo modo sucede con el futuro. La mente y su reflejo, el ego, se proyecta constantemente con sus deseos y necesidades. Convierte la ilusión del mérito en ley y posterga la felicidad, vinculándola con el destino. "Merezco ser...", "merezco tener...", "cuando tenga...", "cuando esto ocurra...". Todo condiciones y demandas. Olvida así el trayecto, que es lo único tangible y real. El momento presente. De este modo, entre pasado y futuro, nos movemos en nuestras vidas como un jugador que maneja con habilidad el coche de Mario hasta la victoria, cuando apenas se da cuenta de que confundió la pantalla de su avatar, la de arriba con la de abajo.
El ego dice: «Cuando todas las cosas estén en su lugar, yo encontraré la paz.»
El espíritu dice: «Encuentra la paz y todo lo demás estará en su lugar.»
¿Cómo detener esta dinámica tan poco generadora de emociones positivas y sanas? Tenemos a nuestra disposición una serie de herramientas mágicas que nos permitirán librarnos de esa sensación incómoda que nos mantiene esclavos de nuestros actos y pensamientos; atrapados y estancados en circuitos emocionales oxidados. Herramientas sencillas que siempre han estado ahí, pero hemos utilizado de manera equivocada. Como los caminos que se hacen en paisajes nevados y se transitan una y otra vez por comodidad. Así sucede en nuestra mente, usa los caminos ya marcados para llegar a los mismos sitios. Es necesario remover la nieve, calzarse unas buenas botas y abrir nuevas vías de pensamiento. Caminante son tus huellas el camino y nada más.
Nada en este universo apunta a que seas un ser especial o único. Ni sus explosiones, ni sus leyes, ni sus millones de años parecen haber sucedido para que tú existas como individuo. Eres una parte pequeña e insignificante de un cosmos inabarcable. Realmente eso es lo que te hace especial, formar parte de algo tan bonito, tan maravilloso e inexplicable. Solo tu ego cree lo contrario, busca ser especial a través de la separación y la individualidad. Piensa en modo de causas y consecuencias y cree, en mayor o menor medida, que todo está puesto ahí por alguna razón que tiene que ver con él. No consigue entender que el cosmos está dentro de nosotros. Estamos hechos de la misma materia que las estrellas. Simplemente somos la forma en que el universo se conoce a sí mismo. Una vez que entendido esto, quién podría tomarse hechos cotidianos, sucesos o palabras de manera personal.
O de cómo podemos liberarnos de nuestro pasado. O de cómo podemos dejar de sufrir por nuestro pasado. Todo lo que sucedió en tu pasado tuvo un sentido. El ego tiende a confundir "sentido" con "motivo" e intenta entender y explicar cualquier acto o época anterior en forma de órbita a su alrededor. Las cosas suceden con independencia del ego, no ocurren para satisfacerlo ni tampoco para hacerlo sufrir. Ocurren sin más. No hay causas, no hay consecuencias. Hechos estocásticos sin objetivos particulares ni personales, simples interacciones cósmicas. Una vez sucedidas, no nos queda otra que sentir gratitud, agradecer que el universo nos haya proporcionado una experiencia llena de sensaciones, en ocasiones positivas y en otras, menos. Una experiencia que nos ha ayudado a crecer y comprendernos como seres en el camino de nuestras vidas. Agradecimiento en todo caso por lo sucedido y hacia las personas que nos han acompañado. Y perdón en aquellos casos que las cosas no sucedieron como esperábamos o las personas no actuaron como queríamos. Un perdón limpio, empático y compasivo hacia los demás y también hacia uno mismo.
O de cómo podemos liberarnos de nuestro futuro. O de cómo podemos dejar de sentir angustia por nuestro futuro. El ego se pregunta cómo poder disfrutar intensamente de algo si sabemos que acabará en algún momento. El universo se pregunta cómo no disfrutar profunda y apasionadamente de algo que sabemos que no permanecerá siempre. Ser conscientes de que algo no durará siempre o alguien no estará siempre, ni siquiera nosotros mismos, no debe ser motivo de desasosiego o temor sino todo lo contrario. Debe ayudarnos a disfrutar enérgicamente del momento presente en el que todo es y todo sucede. Hoy es siempre todavía. Bañarse en un río como si acabásemos de descubrir el agua, chapotear como si fuese la última vez y, una vez seco, recordar con infinito agradecimiento y amor, comprender la inevitable impermanencia y practicar el desapego al sentimiento que se nos regaló. Cada día es un nuevo río lleno de emociones y experiencias donde zambullirse.
¿Y a dónde nos llevan estos caminos? Estos caminos requieren de práctica y tránsito constante y diario. Es fácil tropezar. Toca levantarse, limpiar el polvo de las rodillas y continuar avanzando. Es difícil detener un coche que viaja a doscientos kilómetros por hora sin conductor, como es la mente. Romper esas dinámicas mentales, robar espacio al ego y esperar paciente los frutos no es tarea sencilla. Pero merece la pena, más bien, merece la alegría. El premio es inmenso. Conseguir, en última instancia, fluir y sentir la energía inacabable que nos rodea, mirar compasivamente a todas las personas, a todos los seres y a nosotros mismos con un sentimiento ilimitado de amor.
LO-FI
Sería años después cuando esa ventana se convertiría en puerta y me invitaría a recorrer un camino fascinante lleno de magia a base de trabajo, mucho, emocional, crecimiento multidimensional y aprendizaje constante. Camino que, una vez iniciado, es imposible desandar ni detenerse, como si de un salto en paracaídas se tratase o de un bote abierto de nocilla. Fue en un bar en Playa, con música en directo, El Kitchen, donde se cocinó mi nuevo "yo" o, más bien, donde despertó. Fue C. quien pronunció las palabras mágicas: «ego death».
La vida te da todo lo que necesitas, no más, en el momento que lo necesitas, no antes. Empecé a hurgar, curioso, sobre ese concepto y descubrí cuán equivocado había sido mi concepto de ego hasta ese momento. Una mente descontrolada, egocéntrica y reactiva, incapaz de callarse, llena de pensamientos, recurrentes en muchos casos, y emociones impulsivas. El arquetipo del mono loco dirigiendo mi forma de ser y de afrontar mis días y circunstancias.
«Solo cuando me encontré,empecé a buscarme.»
Las enseñanzas budistas de este libro regaron las semillas plantadas por el Bhagavad Gita y dieron como fruto una nueva forma dinámica, flexible y expansiva de entenderme. Una forma en constante evolución, crecimiento y aprendizaje. Como el electrón que adquiere velocidad antes de saltar de su órbita. Y ese es el objetivo, saltar a órbitas superiores de conciencia y desarrollo personal. Y más allá. Transformar nuestra estructura interior de un modo imprevisible y creativo que nos permita adentrarnos en dimensiones inexploradas.
jueves, 8 de octubre de 2020
The power to create happiness

That's not my business
I don't want to rule or conquer anyone
I should like to help everyone if possible
Jew, Gentile, Black Man, White
We all want to help one another, human beings are like that
We want to live by each other's happiness, not by each other's misery
We don't want to hate and despise one another
The way of life can be free and beautiful, but we have lost the way
Greed has posioned men's souls, has barricaded the world with hate, has goose-stepped us into misery and bloodshed
We have developed speed, but we have shut ourselves in
Machinery that gives us abundance has left us in want
Our cleverness, hard and unkind
We think too much, and feel too little
More than machinery, we need humanity
More that cleverness, we need kindness and gentleness
Without these qualities life will be violent, and all will be lost
The very nature of these inventions cries out for the goodness in men, cries out for universal brotherhood, for the unity of us all
Even now my voice is reaching millions throughout the world - millions of despairing men, women, and little children, victims of a system that makes men torture and imprison innocent people
To those who can hear me, I say, do not despair
The misery that is now upon us is but the passing of greed, the bitterness of men who fear the way of human progress
The hate of men will pass, and dictators die, and the power they took from the people will return to the people
And so long as men die, liberty will never perish
Who drill you, diet you, treat you like cattle, use you as cannon fodder
Don't give yourselves to these unnatural men, machine men with machine minds and machine hearts!
You have the love of humanity in your hearts! You don't hate!
Only the unloved hate, the unloved and the unnatural!
In the 17th Chapter of St Luke it is written: "the Kingdom of God is within man", not one man nor a group of men, but in all men! In you!
You, the people have the power, the power to create machines
The power to create happiness!
Then, in the name of democracy, let us use that power, let us all unite
Let us fight for a new world, a decent world that will give men a chance to work, that will give youth a future and old age a security
By the promise of these things, brutes have risen to power.
Dictators free themselves but they enslave the people!
Let us fight to free the world, to do away with national barriers, to do away with greed, with hate and intolerance
Let us fight for a world of reason, a world where science and progress will lead to all men's happiness
Soldiers! In the name of democracy, let us all unite
lunes, 4 de mayo de 2020
«Yo valgo por ciento»
martes, 24 de marzo de 2020
Labyrinth

martes, 31 de diciembre de 2019
Libros (2019)
Un buen libro hace que el día se te pase más rápido. Se levanta uno más contento, espera con ansiedad infantil el momento de lectura y, una vez entre las manos, la mente vuela lejos de cualquier preocupación. Estos son los libros que he leído en 2019.
jueves, 22 de agosto de 2019
Fidelidad
cantando Marguerita de Cocciante
en la pantalla blanca y negra de la Rai
junto a la mujer que amaba
y me emocionaba.
A los cuarenta años escuchaba a Mina
cantando Marguerita de Cocciante
en el reproductor de cassettes
junto a la mujer que amaba,
en Estocolmo,
y me emocionaba.
A los sesenta años, escucho a Mina
cantando a Margherita de Cocciante
en Youtube, junto a la mujer a la que amo,
ciudad de Barcelona
y me emociono.
Luego dicen que no soy una persona fiel.
viernes, 8 de marzo de 2019
Contradicciones
martes, 1 de enero de 2019
Libros (2018)
Un buen libro hace que el día se te pase más rápido. Se levanta uno más contento, espera con ansiedad infantil el momento de lectura y, una vez entre las manos, la mente vuela lejos de cualquier preocupación. Estos son los libros que he leído en 2018.
jueves, 25 de octubre de 2018
Bienvenido a casa
Con el tiempo he aprendido a sentirme en casa casi en cualquier sitio. La necesidad hace virtud. Atrás quedó ya la sensación epicéntrica de mi habitación de adolescente, con sus minerales en cajas blancas de cartón, su estantería de pared con forma de casa y sus armarios de madera con rincones inaccesibles. Hoy han sido sustituidos por rojos sofás gastados, pianos oscuros cubiertos de polvo, campanas y relojes de estación sin hora, calles inventadas y ventanas sucias e indiscretas.El concepto de casa no es algo fácil de explicar. El lugar donde vive tu familia. El lugar donde guardas tus posesiones materiales más preciadas. El lugar donde duermes la mayoría de las noches del año. El lugar donde llegan las cartas formales del banco. Si nos queremos poner más sensibles con el concepto de casa y pensamos en hogar, podríamos decir que es el lugar desde donde puedes ver llover en invierno por la ventana en pijama. El lugar donde te puedes tumbar en el sofá como te dé la gana y la tele sabe la contraseña de tu cuenta de Netflix. El lugar donde siempre hay de las galletas que te gustan. El lugar donde podemos colgar de la pared lo que se nos antoje (con sentido estético personal, claro está). El lugar donde los domingos no hay hora de check-out. El lugar donde, una vez cada cierto tiempo, se acaba el suavizante y el felpudo no es de una tienda de todo-a-euro. El lugar donde Google te notifica: “Bienvenido a casa”.
El inglés distingue bien una casa de un hogar. House y home. No hay lugar a duda. House, la de los demás, home, la mía. En español, el matiz es más sutil. Usamos la palabra casa en ambos casos. La palabra hogar evoca más bien a un espacio sentimental. Un lugar que tiene que ver con personas e historias y no con paredes y techos. No decimos “me voy a mi hogar”. Decimos “me voy a casa”, “estoy en casa”. Fijémonos bien. El artículo espera fuera, se queda abajo, en el portal. Si lo incluimos, “me voy a la casa”, “estoy en la casa”, nos surge una duda. ¿De quién? Es obvio que no es nuestra casa, nuestro hogar, sino la casa de otra persona.
He aprendido a sentir casa en muchos lugares, con distinta intensidad, pero la misma sensación. En lugares comunes que están ahí, accesibles, a la vista y el alcance de todo el mundo. Solo que no prestamos la suficiente atención. El asiento delantero derecho del autobús que me llevaba a la universidad, donde ver amanecer y leer con los ojos medio abiertos. El poyete del postigo en frente del Acueducto, al caer la tarde, donde ver a las golondrinas esconderse en huecos imposibles. El banco de las presillas donde podía ver a Oli crecer y apoyar mi cabeza en tus piernas. El rincón en la barra del hotel, donde están la máquina de café (expresso doble) y dos sillas vacías (casi) siempre. Las escaleras empinadas que llevan al colegio de mis sobrinas, su torre con nidos de cigüeñas y su laberinto mágico, donde las paredes responden con su eco. La cafetería en la primera planta de la Torre Eiffel, donde el suelo es transparente, nunca hay gente y siempre hay mesa con vistas. El camarote con sofás acolchados escondido en la parte de arriba del barco que sale de Venezia al anochecer. El banco del parque en la parte alta de la fría ciudad de Ginebra donde siempre da el sol.
Quizá el secreto está en llevar la casa encima, como si fuéramos caracoles, tortugas o como esos cangrejos diminutos que llevan a cuestas piedras y conchas para resguardarse. Quizá el secreto está en aprender a sentir casa en cualquier lugar. Contigo.
jueves, 17 de mayo de 2018
Brújulas y relojes
Hurgar en los cajones de mi habitación de infancia es como un viaje al pasado, una explosión de recuerdos. Casio F-91W, mi primer reloj. Y quién lo iba a decir, casi el último. Recuerdo la tienda donde lo compré y hasta creo recordar el precio de mil seiscientas pesetas. Resistente al agua, por si me quería duchar con él y con unos botones duros como un demonio que manejaban el cronómetro, la alarma y la luz; por si me despertaba en plena madrugada empapado en sudor y me fuese la vida en saber la hora exacta de mi desasosiego. Y todo eso, para no dar la luz del techo y despertar a mi hermano, a pesar de que mi padre nos había puesto interruptores al lado del cabecero de la cama. Porque yo he compartido habitación con mi hermano toda la vida; pero eso es otra historia que ya contaré.
Porque nadie te enseña que es más importante el dónde que el cuándo; que lo relevante es llegar al lugar adecuado, sin importar el momento. Porque ya nos enseñaron Einstein y la experiencia que el tiempo es relativo. Porque no importa la hora de llegada, sino el camino recorrido. Porque la vida va de lugares, etapas y destinos; y no va de tiempo, ni de prisas, ni deadlines. Porque en la vida va de mirar por la ventana del tren y no por la pantalla del móvil. La vida va de disfrutar el camino, con sus alegrías y sus decepciones. Y sí, la vida también va de llegar, alcanzar y lograr, pero sin olvidar que el destino no es sino una parte más del trayecto. Porque los viajes del corazón no saben de horarios, suelen ser impuntuales y no informan de hora estimada de llegada. Como aquel pastor que viajó a Egipto buscando un tesoro, para descubrir que el tesoro había estado siempre enterrado bajo un árbol de su jardín. Porque nunca una hora transcurre igual que otra, ni un mismo lugar al que se regresa se ve con los mismos ojos. Porque hay segundos que son primeros. Puedes quedarte en la estación, leyendo o escuchando música, porque siempre pasa otro tren por el andén, sale otro avión del hangar y zarpa un nuevo barco. Porque si buscas y hurgas lo suficiente, es probable que encuentres; quizá no lo que ansías, pero sí encontrarás seguro lo que necesitas. Porque el pasado y el futuro son solo una forma de presente. Porque si uno sabe a dónde se dirige no hay muros, acantilados , ni obstáculos insalvables; y sí, puentes, cuerdas, y oportunidades para crecer y ser la mejor versión de uno mismo.











