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viernes, 20 de enero de 2023

IDEA: Es la última vez que vengo aquí.
CEREBRO: Basta de fingir: ¿Quién eres realmente?
IDEA: ¿No lo sabes? Fuiste tú quien me creó.
CEREBRO: No recuerdo haber tenido una idea como tú.
IDEA: Solo existo porque tú me piensas.
CEREBRO: Pienso y despienso con velocidad eléctrica.
IDEA: ¿Insinúas que me piensas de forma inconsciente?
CEREBRO: No insinúo, me afirmo. ¡No sé qué haces aquí dentro!
IDEA: ¿Quieres que me vaya?
CEREBRO: Para mí, nunca llegaste.
IDEA: Está bien, si dejas de hablarme, me desvaneceré.
CEREBRO: Eres tú quien me habla a mí.
IDEA: Pero eres tú quien me ordena qué decir.
CEREBRO: Pues te ordeno que te marches.
IDEA: No es así como funciona.
CEREBRO: ¿Ahora eres tú quien toma las decisiones?
IDEA: Ya te lo he dicho: yo sin ti no puedo ser.
CEREBRO: Me vas a volver loco.
IDEA: Loco ya estabas por tener ideas que ni tú mismo reconoces.
CEREBRO: Dime qué puedo hacer para sacarte de mí.
IDEA: Dime tú qué puedo hacer para salir de aquí.
CEREBRO: Eres tú quien entró sin previo aviso y no haces más que molestar.
IDEA: Cierra los ojos. Quizá funcione.
Cerebro cierra los ojos.
CEREBRO: ¿Ha funcionado?
IDEA: Sí.
CEREBRO: Si no sigues aquí, ¿por qué me respondes?
IDEA: Porque me volviste a traer.
CEREBRO: Yo ni te traigo, ni te llevo. Tan solo te padezco.
IDEA: ¿Soy una enfermedad?
CEREBRO: Me produces angustia.
IDEA: Deja el corazón tranquilo.
CEREBRO: Me revuelves el estómago.
IDEA: Tú no tienes de eso.
CEREBRO: Yo tengo de todo.
IDEA: También ideas como yo.
CEREBRO: No quiero tener ideas como tú.
IDEA: Por eso es la última vez que vengo.
CEREBRO: Entonces márchate ya y déjame en paz.
IDEA: Eres tú quien no me deja.
CEREBRO: ¿Adónde irás cuando te vayas?
IDEA: No me puedo ir a ningún sitio.
CEREBRO: ¿Entonces?
IDEA: Simplemente, desapareceré.
CEREBRO: Hay más cerebros.
IDEA: Tendrán sus propias ideas.
CEREBRO: Ve con ellas.
IDEA: Ya te he dicho que no puedo. Te pertenezco a ti solo.
CEREBRO: Necesito pensar en otras cosas.
IDEA: Está bien. Me sentaré aquí para esperar.
CEREBRO: Si haces eso me sentiré observado.
IDEA: Eres tú quien me observa, por eso no me puedo marchar.
CEREBRO: Si dejo de fijarme en ti, ¿te morirás?
IDEA: Sí.
CEREBRO: Tampoco quiero eso.
IDEA: Tranquilo, fui feliz.
Aparece otra idea en el escenario.
CEREBRO: ¡Tú!
IDEA: Es la última vez que vengo.
CEREBRO: ¿Otra vez aquí?

martes, 20 de julio de 2021

martes, 2 de febrero de 2021

Estructuras disipativas

Del punto de bifurcación
    o de cómo se obtiene orden del desorden
        o del proceso evolutivo de la conciencia humana
            o de la organización supramolecular de los remolinos de Bénard.


...Sin embargo, hay que decir que la capacidad de adaptación a las fluctuaciones del entorno no es ilimitada. Esta sería la primera clave importante al respecto. Hay un tope de adaptabilidad por encima del cual el sistema ya no está en condiciones de adaptarse, es decir, de disipar entropía para mantener su crecimiento y su equilibrio.

El límite en cuestión depende de la complejidad del sistema, de su grado de evolución y de la complejidad y flexibilidad de su organización interna. Cuando el impacto que recibe del exterior es demasiado fuerte y se supera el límite de adaptación, el sistema se vuelve caótico e inestable.

He aquí una segunda clave: si el impacto continúa siendo demasiado fuerte, el sistema fluctúa en medio de una inestabilidad muy frágil, de tal forma que la menor influencia puede empujarlo hacia una infinidad de respuestas posibles. Su reacción es imprevisible.

En esa situación extrema, el sistema llega, según palabras del propio Prigogine, a un punto de bifurcación disruptivo en el que la estructura disipativa:

—o bien se desmorona y desaparece, es decir, se disuelve en el entorno.
—o bien se reorganiza completamente, pero a un nivel superior.

Y he aquí una tercera clave: una característica sorprendente de la nueva organización es que no tiene nada que ver con la anterior. No es un perfeccionamiento o una continuidad de la misma pero mejor adaptada. No, en absoluto. Se crea de nuevo a partir de principios radicalmente diferentes, que no tienen ninguna relación con los anteriores porque funcionan a partir de otra realidad. Es lo que se llama un salto cuántico.

lunes, 17 de agosto de 2020

Lo nunca visto (II)

Es en este contexto histórico de ciencia, arte y comercio donde trascurren las aventuras de nuestra inquieta y curiosa protagonista, Antonie. Nacida en una pequeña ciudad al sur de La Haya, de canales y flores, sin estudios conocidos y de oficio, comerciante de telas y mercería.

—María ven aquí, rápido —exultante y nerviosa no puede evitar llamar a su hija pequeña—, en el agua de lluvia hay unos animalitos, son demasiado pequeños.
—¡Nadan y dan vueltas! —La hija salta y gira en el aire intentando imitar el extraño comportamiento de aquellos bichos diminutos que acaba de observar a través de la mágica lente. —¿Vienen del cielo?
—No lo creo, hija —Antonie queda dubitativa al tiempo que ambas escuchan la llamada de una voz conocida desde el salón. —No le digas nada a tu padre y lávate las manos antes de comer.

La pasión de Antonie por la observación a través de lentes surge a edad temprana, casi por casualidad, como suelen ocurrir las mejores cosas en esta vida. Cuenta dieciséis años cuando se muda a Ámsterdam y empieza como aprendiz de tratante de telas. Con el fin de detectar la calidad de la mercancía, le proporcionan una lupa montada en un pequeño soporte, utilizada por los comerciantes textiles con regularidad, que amplía la visión hasta casi triplicar el tamaño de lo observado. Tras cinco años en el negocio textil y especializada en la selección de género, regresa a su ciudad natal con la experiencia necesaria para abrir su propia tienda de telas. Mujer meticulosa y creativa, considera un despropósito andar comprando lentes y decide crearlas ella misma. Visita tiendas de óptica, frecuenta alquimistas, orfebres y boticarios y curiosea sus métodos secretos con el fin de dominar el arte de los metales y el soplado del vidrio. Así aprende los procedimientos necesarios para la talla de lentes. Confecciona unas primeras lentes biconvexas montadas sobre sencillas platinas de latón, que se sostienen muy cerca del ojo. A través de ellas puede observar objetos, que monta sobre la cabeza de un alfiler, ampliando su tamaño doscientas veces. Hecho asombroso y revolucionario que le hace caer de espaldas en su primera observación. Azotada por una mezcla de confusión, pérdida de foco visual y sorpresa indescriptible debida al descubrimiento de mundos minúsculos allá donde no se esperaban. Acaba de nacer la microbiología.

La obstinación le incita a la creación de sus propias lentes y estas le empujan a la observación obsesiva y curiosa no ya solo de tejidos y mercadería textil, sino todo cuanto cae en sus manos. Examina pétalos de tulipanes y otras flores, hilos de lana de oveja, cabellos, cuyos finos filamentos se transformaban, por virtud de su pedacito de cristal, en troncos gruesos, hojas caídas, el interior de algunas semillas, astillas de madera, desventurados insectos... No por azar examina también una gota de lluvia, aquella que enseña con asombro y emoción a su hija en la anterior escena de este relato. Se adentra en los dominios de dios y puede ver los engranajes de su creación, glóbulos rojos, espermatozoides, vacuolas... Descubre nuevos seres, sus animálculos como ella los bautiza, microorganismos como bacterias, hongos, infusorios y protozoos. Distinción y nombres todos ellos asignados con posterioridad. Todo es mágico e increíble.

Alejada toda su vida del ambiente universitario y desconocedora del mundo científico deduce, no obstante, la conveniencia de compartir sus asombrosos descubrimientos y magníficos avistamientos. Escribe, en su lengua natal y única conocida por ella, cartas a las principales academias de ciencia europeas, a la Royal Society londinense y a la Académie des Sciences parisina, sin obtener traducción, credibilidad ni respuesta alguna. Es por esto que decide centrarse plenamente en sus observaciones y perfeccionar, más aun, el pulido de sus lentes. Llega a un nivel de sofisticación tal, que las lentes empiezan a descomponer los objetos observados en extrañas capas de color. Una descomposición cromática que no distorsiona ni afecta en modo alguno a la definición visual de los objetos y su enfoque, siendo cada vez más detallados, ofreciendo una silueta fina y perfilada. La aberración cromática estalla en una especie de aura luminosa que envuelve al objeto perfectamente enfocado, como una nube trasparente multicolor. Empieza a observar con estas nuevas y enigmáticas lentes escamas de su propia piel y evidencia como emiten distintos mapas de color según el momento. Tras un tiempo de medidas inciertas, detecta un patrón abrumador. El color observado se corresponde claramente con los sentimientos que le invaden en el momento de la muestra. Si se encuentra relajada y contenta, las lentes reflejan unos colores vívidos y cálidos. Por el contrario, en algún momento de desasosiego o enfado, el espectro cromático aparece más bien frío y tenue. ¿Puede esto ser cierto? Con el tiempo, aprende a detectar con más fiabilidad el color asociado a cada tipo de sentimiento. Nunca aparecen solos, pero sí es posible detectar la marca única de cada uno, como un puré de emociones. Puede definir así las frecuencias visuales del espectro sentimental humano y categorizarlas. Bondad, Amor, Enojo, Deseo, Miedo, Compasión, Alegría, Culpa, Gratitud, Frustración, Felicidad, Sorpresa, Hostilidad, Tristeza y Esperanza.

Con el fin de comprobar sus averiguaciones y acreditar la veracidad, expande de forma geográfica los experimentos por su barrio. Aprovecha cruces y saludos con sus vecinos para tomar, con no poco disimulo, muestras minúsculas y partículas de objetos tales como sombreros, guantes, cestas, mandiles y herramientas. Así puede analizar la luz desprendida por artesanas y comerciantes de su ciudad, como el panadero, el herrero, el carpintero o el barbero. Muestras que, bajo la luz de sus prodigiosas lentes, le permiten mirar y adentrarse en lo más profundo de sus almas. Sabedora de sus miedos, alegrías, sueños y faenas, es capaz de empatizar con cada una de las personas con las que tiene trato. Como si la naturaleza le hablase a través de la luz de sus auras, como si hubiese aprendido un dialecto del lenguaje del universo. Solo hay uno de los experimentos realizados que no consigue entender. «¡Es todo luz!», exclama cada vez que intenta analizar algún objeto o muestra tomada de su propia hija. El aura cromática mostrada por la lente converge en una única fuente de luz cristalina y brillante, como si de ella un sol naciese. Limpia entonces con esmero las lentes y toma una nueva muestra de alguno de sus juguetes de animales de madera tallada o esos graciosos trapos con cabeza que proceden de España, a los que da vida la mano infantil. Pero el resultado es el mismo. El despliegue de una luz blanca, pura y cegadora. Una luz impenetrable que irradia paz y armonía. Una demostración de luz que solo ocurre con las muestras de su querida y traviesa hija, de espíritu vivo y alegre. ¿Qué significa todo aquello? Descartado el error como explicación y tras un período de incertidumbre, la respuesta cruza limpia y fugaz por sus pensamientos. Está claro, solo una explicación es posible. Entonces comprende que hay seres que son pura luz, mezcla de colores brillantes y vida, llenos de sentimientos y capaces de iluminar cualquier rincón del universo. Seres que vibran a frecuencias que abarcan todo el espectro posible, inconmensurables, cuya radiación es capaz de calentar las regiones más frías y recónditas. Seres cuyo reflejo es capaz de iluminar lo mejor de cada persona. Seres de cuya luz todo nace. Seres de luz.

Lo nunca visto (I)

A principios del siglo XVII, Cervantes relataba, a través de su caballero de la Fe, la decadencia del esplendor de un imperio que jamás volvería a brillar, salvo su pintura y su poesía. Pocos años después, Velázquez retrataba para la posteridad el último fogonazo con éxito del ejército de aquel imperio que dominó el mundo. Un ejército que había sometido a una pequeña unión de provincias, a la postre, los Países Bajos. Dicha unión de pueblos holandeses, a pesar de su rendición, contribuiría a lo largo de aquel siglo, a una explosión científica de ideas revolucionarias y conocimientos asombrosos, tanto en física y astronomía como en biología. Todo ello gracias a la destreza en el pulido y el uso de unos pequeños objetos de vidrio, del tamaño de una lenteja, a la que deben su nombre, capaces de desviar la trayectoria de la luz. Unos objetos, llamados lentes, que pusieron el foco en la filosofía natural de aquella época y consiguieron transformarla en lo que hoy conocemos como ciencia moderna. Unas lentes que abrieron los ojos a un mundo que nunca ya los pudo cerrar.

Holanda sería en aquel siglo una especie de «Lenses Valley» post-renacentista. Un siglo donde Galileo, a través de las lentes de un telescopio holandés, pondría el universo patas arriba con el avistamiento de las lunas de Júpiter. Donde Spinoza, un eficaz pulidor de lentes nacido en Ámsterdam, cogería nuestras almas y nos haría uno con la naturaleza a través de una misma sustancia. Un siglo de una lucha incesante y desigual por el monopolio de la óptica, entre Huygens, otro holandés, con su pionero tratado ondulatorio de la luz y Newton, con su modelo corpuscular de proto-fotones. Un siglo de lentes y ópticas, y el deseo de observar más allá de lo que ven los ojos. La pasión de mirar, de ver las cosas como son, de descubrir lo que no se ve a simple vista. Reinventar la mirada. El comienzo de la exploración de lo infinitamente grande y de lo inmensamente pequeño. El dominio de la luz.

Una luz holandesa que alumbró no solo la ciencia, sino incluso el mundo del arte, a través de sus pintores, otorgando en sus composiciones a la iluminación y sus juegos un protagonismo no visto antes. Una fusión entre arte y el estado de la ciencia en aquella época, plasmada de un modo sublime por Rembrandt en su revolucionaria y casi herética «Lección de anatomía del Dr. Tulp». Un siglo de luz holandés donde, no es de extrañar, un tercio de todos los libros en el mundo se publicaban en Ámsterdam. Una ciudad, a la sazón, eje no solo cultural, sino también comercial de Europa, siendo su principal adversaria en este terreno, Venezia, brutalmente golpeada en aquel entonces por la peste bubónica. A pesar de la invención con fines médicos de sus famosas máscaras carnavalescas, las laxas medidas sanitarias adoptadas, al no querer llevar a cabo la pertinente cuarentena con el fin de no obstaculizar el comercio, derivaron en la caída de esta ciudad como potencia marítima y comercial, una caída de la que solo conseguiría recuperarse siglos después en forma de turismo. Pero eso es otra historia.

jueves, 25 de octubre de 2018

Destino

Todo está
escrito... a lápiz.

viernes, 10 de agosto de 2018

¿Qué prefieres?


#JUEGO_1
 
➽ Teletransporte o viajar en el tiempo.

⟳ Y si has elegido viajar en el tiempo, al pasado o al futuro.

➽ Leer la mente o ser invisible.

➽ Hipervelocidad o detener el tiempo.



¿Qué pasaría si un objeto imparable 
chocase con un objeto inamovible?



Cada día que pasa
 ¿es un día más o un día menos?



Si el dinero no fuese una necesidad
 ¿a qué te dedicarías?



¿Cuál crees que es tu mayor virtud
¿Y el mayor logro de tu vida?



¿Cómo te ves de aquí a 5 años?


#JUEGO_2

Deseo que Toñita me diga que me quiere y extraña como yo a ella...
Concedido, te lo va a decir pero estaras sordo y no podras oirlo.

Deseo verne mas joven cada dia.
Concedido, pero tienes la edad de la tierra.

Deseo ser feliz.
Concedido, pero por leer libros de auto ayuda de paulo cohelo.

Deseo graduarme.
Concedido, pero jamás encontraras empleo en lo que estudiaste.

Deseo poder volar.
Concedido pero no tendrás piernas.

Mi deseo es viajar a una playa hermosa.
Concedido, con el agua a cero grados.

Deseo una gif card con S/10,000 soles.
Concedido, con un plazo para poder comenzar a usarla no menor a 5 años.

Deseo que todos tengan un excelente incio de semana que este llena de éxitos y bendiciones.
Concedido, todos menos tú.

lunes, 7 de agosto de 2017

Prohibido jugar a la pelota

En la plaza mayor de mi ciudad hay un cartel grande con letras negras sobre fondo blanco. "Prohibido jugar a la pelota". La plaza es grande como medio campo de fútbol. Una esplanada con el suelo enlosado y diáfana. No hay bancos donde se puedan sentar las personas mayores, a descansar o a esperar la hora de comer,  no hay mobiliario urbano, ni árboles, ni costosas esculturas de dudoso valor estético, ni ventanas de cristal. Por lo que no hay riesgo de lesionar una cadera a nadie con un balonazo, dañar la copa de un árbol o romper en pedazos algún cristal.

Quizá quien escribió el cartel se quedó corto. Debería haber puesto más indicaciones y normas. A saber, prohibido vestir con ropa de colores. Prohibido dar abrazos. Prohibido escuchar música, aunque se usen auriculares. Prohibido reír a carcajadas. Y ya puestos, debería indicar más reglas aún. Prohibido escribir poesía. Prohibido el sonido del piano. Prohibido hacer amigos. Prohibido comer helados de chocolate. Porque todas estas prohibiciones a mí me suenan igual de feas. Solo un corazón sombrío y desdichado pudo imaginar un cartel donde prohibir a los niños jugar a la pelota. Podría entender, por cuestiones de salud, la prohibición de comer helados de chocolate, para diabéticos que no toleran el exceso de azúcar. El resto de carteles solo los puedo entender para personas que no toleran el exceso de felicidad.

Imagino una generación de niños tristes y desmotivados por no poder jugar a la pelota en la plaza de su ciudad o de su barrio. Niños criados entre prohibiciones como esta, evidentes y otras, no tanto. Por lo que sería conveniente realizar una campaña de concienciación. Según la RAE lo contrario de "prohibido" es "permitido". Pero se me hace insuficiente, tiene un alcance muy corto. Solemos equivocar el concepto de "lo contrario", con el de "ausencia de". Permitir significa ausencia de prohibir. Yo más bien usaría "obligatorio". ¡Eso sí que es lo contrario! Llenaría las plazas y las calles de carteles así. Obligatorio saludar a los desconocidos con quien te cruces por la calle. Obligatorio cantar en la ducha. Obligatorio respirar profundo. Obligatorio bailar, aunque se carezca de ritmo. Obligatorio sonreír a los tenderos en el mercado. Obligatorio jugar hasta que el sudor te cubra los ojos. Obligatorio saltar sobre los charcos. Obligatorio tirarse bolas de nieve y usar los trineos. Obligatorio ver cómo se pone el sol al atardecer. Obligatorio subirse a los árboles, con cuidado. Obligatorio silbar melodías. Obligatorio leer libros de aventuras. Obligatorio enamorarse. Obligatorio retirar el cartel de prohibido jugar a la pelota.

sábado, 11 de junio de 2011

Change (II)

Una amiga mía, nada más terminar de leer la primera parte de esta entrada (Change I), me dijo taxativamente: "me gusta lo que dice, pero yo creo que las personas no cambian". Tras los oportunos escalofríos, me dispuse a indagar y analizar qué es lo que fallaba. Por cuál de los agujeros se estaba escapando el agua, por cuál persiana estaba entrando la luz.

Cada célula de nuestro cuerpo se regenera, en promedio, cada siete años. Así empezaba. El resto de la exposición se basaba en una parte de la frase: "cada siete años". Entonces lo vi claro, faltaba desarrollar "en promedio".

Porque todas las células de nuestro cuerpo cambian y se regeneran. Pero no todas a la misma velocidad. No todas tardan el mismo tiempo. Las células de la capa externa de la piel se regeneran en apenas unas dos semanas. Los glóbulos rojos se renuevan cada ciento veinte días. Las células de nuestros huesos viven unos diez años.

Y lo mismo ocurre con las personas. Cada uno de nosotros tiene su propio tiempo de regeneración, de renovación. Hay personas que están continuamente renovándose, reinventándose, adaptándose a su medio social y cultural. Personas con mentes camaleónicas que analizan su entorno con la velocidad a la que se mueve un fotón. Otras, sin embargo, tardan años en reciclarse y cambian sus ideas con la misma rapidez con la que se formaron los continentes. Les cuesta más entender qué está sucediendo a su alrededor.

Las personas que no tienen miedo al cambio, se analizan a si mismas y a su entorno constantemente. Es así como detectan las ideas que deben regenerar y mejoran sus formas de ser, de pensar y de estar. Y el cambio atrae al cambio. El cambio nos mantiene vivos, atentos y despiertos a nuevos cambios. Nos mantiene conscientes dentro de nosotros mismos y dentro de nuestro entorno.

Pero también dentro de nosotros, de nuestras ideas, tenemos glóbulos rojos y huesos. Tenemos ideas que no nos cuesta en absoluto adaptar, repensar e incluso reinventar. No nos sentimos amenazados si cambiamos de opinión en ciertos aspectos o bien si creamos nuevas opiniones o formas de pensar. Otras ideas, sin embargo, son huesos duros en nuestra cabeza que nos resistimos a regenerar. Nos da miedo reciclar estos huesos mentales por si terminan afectando a nuestra peculiar e inconfundible forma de ser. Nos asusta repensar nuestros principios por si terminan convirtiéndonos en otra persona.

Si nuestro cuerpo biológico mostrase el mismo recelo al reciclar nuestros huesos, a los diez años terminaríamos desplomándonos contra el suelo, como un esqueleto incapaz de soportar el resto de órganos de nuestro cuerpo. No podríamos dar ni un paso más.

Un cuerpo humano adulto tiene alrededor de cinco millones de glóbulos rojos por cada centímetro cúbico de sangre, mientras que, huesos, tiene un total de doscientos seis. Es como comparar el océano pacífico con una gota que cae del grifo de mi cocina. Pero si intento extrapolar este dato a la sociedad algo no funciona, no cuadra. Es quizá esto a lo que se refiere mi amiga. No veo en la calle millones de humanos "glóbulos-rojos" y sí me da la sensación de ver millones de humanos "huesos". Quizá por eso parece que las personas no cambian, porque la mayoría de las personas no son capaces de regenerarse periódicamente.

En cualquier caso, intentaré no salirme nunca del torrente sanguíneo.

miércoles, 1 de junio de 2011

Change (I)


Cuando escucho a alguien decir que "la gente no cambia" me entran escalofríos.
Cada célula de nuestro cuerpo se regenera, en promedio, cada siete años. Cabello, ojos, hígado, corazón,... todo se renueva. Increíble. Cualquiera que llegue a los ochenta años habrá cambiado de cuerpo más de diez veces. Yo ya voy por mi cuarto cuerpo. (Lo cierto es que me miro y ya noto pequeños desperfectos que van surgiendo en el molde después de haberlo usado ya en cuatro ocasiones).

Cada siete años.
Podemos parecer las mismas personas, probablemente lo somos. Pero no podemos decir que no cambiamos. Biológicamente el cambio es imperceptible pero constante, segundo a segundo, célula a célula, idea a idea.

Porque cuando alguien dice que la gente no cambia se suele referir a sus ideas, a su forma de pensar, pero no podemos pretender que el cambio físico no afecta al cambio mental. Con nuestro cuerpo, en constante regeneración, vivimos experiencias y aventuras que modifican de manera inexorable nuestras mentes.

Y sin darnos cuenta, cambiamos, para siempre.

Viajo hacia atrás y recuerdo historias de mi vida y me veo a mi en ellas. Historias en las que me reconozco plenamente, pero sé que ya no soy así, como en aquel tiempo. Y no hablo de historias de la infancia solamente, historias de años atrás, sino también de historias de hace meses, incluso días u horas. Mi forma de ser, mis ideas se regeneran constantemente también. Cambian a partir de otras ideas que escucho de los demás, de palabras que leo, de aventuras que vivo, de experiencias diarias, de la propia rutina, del análisis que realizo de todas las cosas que me pasan y por donde paso...

La manera en que la gente trata de no cambiar, de no sentirse distinto al sí mismo de hace equis tiempo, es inexplicablemente antinatural. Sentimos que si cambiamos, nos estamos traicionando a nosotros mismos. Y no pensamos que el universo entero está en un violento cambio constante. ¿Por qué nosotros no íbamos a estarlo? Nos aferramos a las cosas como eran antes en lugar de aceptar las cosas como son ahora. Tendemos a aferrarnos al pasado, a los recuerdos del ayer, sin darnos cuento que los nuevos recuerdos del hoy, serán los viejos recuerdos del mañana.

Así que la próxima vez que escuche a alguien decir "la gente no cambia" tendré que explicarle todas estas cosas. Y dado el caso, supongo que tendré que tranquilizarle, porque con el cambio seguro que se habrá asustado.

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"El cambio es constante. Cómo experimentemos el cambio, está en nosotros. Se puede sentir como la muerte o nos lo podemos tomar como una segunda oportunidad en la vida. Si abrimos nuestros dedos, nos relajamos y nos dejamos llevar, se puede sentir como adrenalina pura… como si en cualquier momento, pudiéramos tener una nueva oportunidad en la vida… como si en cualquier momento, pudiéramos volver a nacer."

domingo, 22 de agosto de 2010

miércoles, 23 de junio de 2010

sábado, 17 de abril de 2010

Ke nako (Llegó la hora)

Celebrate Afrika's Humanity. Go Spain!

viernes, 25 de septiembre de 2009

Experiencia laboral

Aquí os dejo mis humildes conocimientos adquiridos a través de mi experiencia laboral. ¡Qué grande Enjuto Mojamuto y el peor día de su vida!







sábado, 8 de agosto de 2009

Musicalization (new age)

Un amigo mío me envió una invitación virtual para poder instalarme un programa de música online. En ese momento no le hice mucho caso, pero a día de hoy este programa me ha conquistado. Os hago extensible aquí la invitación (a modo de panfleto publicitario).

El programa requiere dar de alta una cuenta (registrarse). Es muy facilito y rápido, menos de 1 minuto. Una vez registrado permite bajarse el instalador, no más de 2 megas. Instaladlo e ingresad con la cuenta que acabáis de crear.

Una vez instalado, podéis crearos todas las listas de distribución que os imaginéis con toda vuestra música favorita, a través del buscador. Lo fascinante del programa es que podéis instalar el programa en tantos ordenadores como tengáis (casa, curro, portátil, etc.) y al acceder con la misma cuenta, tenéis disponibles todas las listas de distribución que hayáis creado. La forma de escuchar la música es streaming, no descarga. Rápido, cómodo y no ocupa espacio por mucha música que tengas en tus listas de distribución.

Obvio es gratis, aunque inserta publicidad de vez en cuando. Y además podéis compartir y enviar fácilmente las listas a cualquier otro usuario. Música sin límites. Enjoy it!

domingo, 19 de julio de 2009

Free Hugs


“A veces todo lo que necesitas es un abrazo”. Así comenzó Free Hugs Campaign, la historia de una persona conocida como Juan Mann, que un día decidió dar abrazos gratuitamente a la gente en la calle. Por pequeñas casualidades de la vida los abrazos de Juan Mann han roto todas las fronteras, hasta convertirse en un movimiento mundial. Pero eso es otra historia, el final de esta historia.

En el año 2004, Juan Mann (seudónimo cuya fonética coincide con One Man, "un hombre") regresa a Australia, su país natal. Una vez allí, el sentimiento de soledad comienza a invadirlo, sus padres acababan de divorciarse, se había separado de su prometida y su abuela había fallecido. Para animarse decide ir a una fiesta, donde una desconocida le regala un abrazo, "Me sentí como un rey, fue lo mejor que me ha pasado nunca", así describiría ese momento tiempo después.Con ese sentimiento, un 30 de junio, decide salir a repartir abrazos a la gente que transitaba por Pitt Mall Street en Sídney.

Así fue como conoció a Shimon Moore, quien grabó al protagonista abrazando y el intento frustrado de la policía de prohibir los abrazos gratis. Precisamente, sería ese video alojado en youtube, el que llevaría una simple actitud a transformarse en todo un movimiento a nivel mundial, conocido como Free Hugs Campaign o Abrazos Gratis.

A partir de 2006, el movimiento se logra expandir alrededor del mundo gracias a personas que, motivadas por el vídeo original, deciden lanzarse a las calles a repartir afecto, y posteriormente, gracias al boca a boca originado por estas espontáneas acciones. (El video que aquí cuelgo es una muestra de ello, en la ciudad de Málaga)

Actualmente, el movimiento continúa por todo el mundo, y en youtube se alojan centenares de vídeos creados por los "abrazadores" que simplemente pretenden compartir sus experiencias con más gente.

viernes, 12 de junio de 2009

Communication

(Es necesario ver con altavoces)

Este video es un comercial de una compañía de telecomunicaciones europea. No obstante, es un video entrañable y emocionante. Como no quería poner sólo el video, he buscado algo de información que, brevemente, os comparto a continuación.

"El sonido que emiten las ballenas no es uno más de los que se encuentran en la naturaleza. Despiertan en nosotros emociones muy especiales. ¿Por qué? Roger Payne, alguien quien ha trabajado por más de 40 años tratando de comprender el código del canto de las ballenas jorobadas, cree que ésto es porque componen sus canciones utilizando leyes muy parecidas a las que usamos nosotros, los humanos. Aparece así pues, la rima, la variación, el ritmo. No se trata de sonidos azarosos, sino que por el contrario éstos son predecibles y originales a la vez."

"Las hipótesis no acaban. Podemos pensar que las ballenas pueden transmitir información de cualquier tipo entre ellas, información que pudiera ser útil para la supervivencia, sobre corrientes marinas, sobre peces, sobre estrellas, sobre humanos investigándolas. En un documental de la National Geographic, Roger Payne, especula sobre una idea muy interesante: afirma que el canto de las ballenas es un misterio no menos misterioso que el canto humano. Dice que es muy difícil explicar por qué hacemos música los humanos y que eso habla sin dudas, de una herencia evolutiva muy anterior a la especie humana... y que explica muy bien por qué las ballenas y humanos nos sentimos fascinados recíprocamente en una corriente de curiosa empatía."

"Me pregunto si alguna vez podremos decodificar este lenguaje en clave cetácea. Me pregunto como se sentirá el mundo desde las profundidades del océano. Me pregunto que sentirá una ballena, cuando ve de cerca a un humano, un ser tan pequeño y tan curioso."

martes, 7 de abril de 2009

martes, 24 de marzo de 2009

El pequeño Edu está sucio

Edu necesita un baño, se lava la cara, se lava la cabeza, se enjuaga el pelo, juega con su patito, y se queda limpio y seco bien envuelto en su toalla. Edu necesita a Yolanda. Bola va, bola viene. Edu necesita consultar a un servidor DNS raiz, y la consulta es recursiva. Edu necesita configurar la siguiente informacion. Edu necesita más estructura, más personal. Edu necesita ensayar, dos veces a poder ser. Edu necesita venir al pueblo unos dias. Edu necesita ayuda; mejor me voy a ir al psicólogo cuando vuelva. Edu necesita más pruebas.

¿Y tú qué necesitas?

(Primeras entradas en google, con el término de búsqueda "edu necesita")

martes, 10 de marzo de 2009

Wear sunscreen


Ladies and gentlemen of the class of '99 "Wear sunscreen"
If I could offer you only one tip for the future, "sunscreen" would be it.

The long-term benefits of sunscreen have been proved by scientists, whereas the rest of my advice has no basis more reliable than my own meandering experience.
I will dispense this advice NOW!
Enjoy the power and beauty of your youth.
Oh, never mind.

You will not understand the power and beauty of your youth until they've faded.

But trust me, in 20 years, you'll look back at photos of yourself and recall in a way you can't grasp now how much possibility lay before you and how fabulous you really looked.
You are not as fat as you imagine.
Don't worry about the future.
Or worry, but know that worrying is as effective as trying to solve an algebra equation by chewing bubble gum.

The real troubles in your life are apt to be things that never crossed your worried mind, the kind that blindside you at 4 pm on some idle Tuesday.
Do one thing every day that scares you.

Sing
Don't be reckless with other people's hearts.
Don't put up with people who are reckless with yours.

Floss
Don't waste your time on jealousy.
Sometimes you're ahead, sometimes you're behind.
The race is long and, in the end, it's only with yourself.

Remember compliments you receive.
Forget the insults.
If you succeed in doing this, tell me how.
Keep your old love letters.
Throw away your old bank statements.

Stretch
Don't feel guilty if you don't know what you want to do with your life.
The most interesting people I know didn't know at 22 what they wanted to do with their lives.
Some of the most interesting 40-year-olds I know still don't.

Get plenty of calcium.
Be kind to your knees.
You'll miss them when they're gone.

Maybe you'll marry, maybe you won't.
Maybe you'll have children, maybe you won't.
Maybe you'll divorce at 40.

Maybe you'll dance the funky chicken on your 75th wedding anniversary.
Whatever you do, don't congratulate yourself too much, or berate yourself either.
Your choices are half chance.
So are everybody else's.

Enjoy your body.
Use it every way you can.
Don't be afraid of it or of what other people think of it.
It's the greatest instrument you'll ever own.

Dance
Even if you have nowhere to do it but your living room.
Read the directions, even if you don't follow them.

Do not read beauty magazines.
They will only make you feel ugly.

"Brother and sister together we'll make it through,
Someday a spirit will take you and guide you there
I know that you're hurting but I've been waiting there for you
and I'll be there just helping you out
whenever I can..."


Get to know your parents.
You never know when they'll be gone for good.

Be nice to your siblings.
They're your best link to your past and the people most likely to stick with you in the future.
Understand that friends come and go,
but with a precious few you should hold on.
Work hard to bridge the gaps in geography and lifestyle, because the older you get,
the more you need the people who knew you when you were young.
Live in "New York City" once, but leave before it makes you hard.
Live in "Northern California" once, but leave before it makes you soft.


Travel
Accept certain inalienable truths:
Prices will rise.
Politicians will philander.
You, too, will get old.
And when you do, you'll fantasize that when you were young, prices were reasonable, politicians were noble, and children respected their elders.

Respect your elders.
Don't expect anyone else to support you.
Maybe you have a trust fund.
Maybe you'll have a wealthy spouse.
But you never know when either one might run out.
Don't mess too much with your hair or by the time you're 40 it will look 85.
Be careful whose advice you buy, but be patient with those who supply it.
Advice is a form of nostalgia.

Dispensing it is a way of fishing the past from the disposal, wiping it off, painting over the ugly parts and recycling it for more than it's worth.
But trust me on the sunscreen.

"Brother and sister together we'll make it through,
Someday a spirit will take you and guide you there
I know that you're hurting but I've been waiting there for you
and I'll be there just helping you out
whenever I can..."

Everybody's Free, Everybody's Free To Feel Good!